lunes, 6 de enero de 2014

Cómo conquistar el mundo parte III: MUA HA HA HA

Muy buenas tardes, queridos lectores

Después de esta semanita de descanso por año nuevo/Navidad, los Reyes Magos os traen un regalo! Una nueva entrada del blog! (Qué emoción, grita alguien por el fondo). 

Y no es una entrada cualquiera, eh, estamos hablando de la última entrada de la saga de "Cómo conquistar el Mundo usando virus". Por ahora hemos visto cómo hay que plantearse conquistar el mundo (enlace aquí) y cuánto costaría hacerlo (enlace aquí) demostrando, de hecho, que si eres español, no tendrás suficiente. Ahora, en esta nueva entrada, vamos a acabar el experimento. Os presento...

Fases Previas a la Conquistación Mundial (Mua Ha HA HA)

Como todo experimento científico, antes de salir al mercado nuestro medicamento/virus de destrucción masiva tiene que superar unas fases de efectividad. Esto no es como en las películas, con electrodos, un cadáver, una buena tormenta y un tío gritando "Está vivo" a pleno pulmón. No, el señor centroeuropeo ese tendría que haber pasado todo tipo de penurias burocráticas para poder crear a su monstruo. Y, siendo sinceros, no las habría acabado de pasar, y nos habríamos quedado sin un hermoso libro

Lo vamos a dividir por pasos, para que quede claro todo lo que un medicamente/arma biológica/loquesea tiene que pasar antes de poder usarse. 

Fase Preclínica: Aquí hay que comentar dos cosas. La primera, que en esta fase se investiga con cultivos celulares y animales, viendo su efectividad a diferentes dosis. Aun siendo científicos locos, hay que pasar por esta fase, ya que si soltamos un aerosol de baja eficacia, a lo mejor la gente solo se tira pedos malolientes, no tiene una diarrea letal deshidratante. Y eso sería hacer el ridículo. La segunda cosa es un fallo en la entrada anterior, y entono el mea culpa: Nos faltó, en el mapa y en el presupuesto, las instalaciones de animalario y hospital, y la gente conrrespondiente encargada de ellos. Así que, a la baja, habría que sumarle otros 100 millones al presupuesto final. En resumen, esta fase te servirá para ver la efectividad de tu virus letal, y mandarlo de vuelta al laboratorio si no mata como a ti te gustaría. Hay que ser perfeccionistas en la vida, amigos.
Esto es un voluntario

Fase 0: Y aquí, lectores, empezamos con los humanos. A un pequeño grupo, de unas 10-20 personas, se les administrará la dosis suficiente para probar cosas como "cuánto dura en el organismo" y "por qué vias puedo administrarlo". A la primera pregunta, la respuesta será "más del que le gustaría al organismo", mientras que la respuesta a la segunda pregunta es personal, aunque vía oral y vía respiratoria serían ideales para nuestro virus. 

Fase I: Normalmente se hace con unos 20-100 voluntarios, pero en nuestro caso, dadas las características del experimento y su... ejem... efectividad, usaremos "voluntarios". En esta fase buscaremos la dosis óptima, una vez determinada la vía de administración en la fase previa

Esto es un "voluntario"
Fase II: En esta fase ya usamos (y tiramos, juas juas) unos 300 "voluntarios". En nuestro experimento de dominación mundial, esta fase se vuelve un poco redundante, ya que normalmente se usa para evaluar la eficacia y la seguridad del nuevo medicamento. La podríamos orientar, por ejemplo, a la tasa de supervivencia y la tasa de propagación. No queremos que nos llegue a nosotros, si estamos chanchulleando millones de los EEUU, por ejemplo. Hay que andarse con ojo, que estamos criando cuervos. 

Fase III: Aquí ya se complican las cosas. Pasamos a usar pequeños grupos de 300 o más "voluntarios" en diferentes "centros clínicos", para determinar, otra vez, su respuesta. Siendo como somos sanguinarios terroristas, podríamos optar por destruir, por ejemplo, pequeñas poblaciones. Podríamos ir a Galicia, País Vasco o Asturias, que hay pueblitos incomunicados de 50-100 personas, por ejemplo... pero no lo voy a decir, porque eso está feo. Ademas que los gallegos y asturianos (vaaale, los vascos también) son gente majísima... En la realidad, esta fase sirve para monitorizar diferentes grupos de personas en diferentes centros, y conseguir aprobación de las agencias de medicamentos. La diferencia entre las fases II y III es que en la primera el medicamento, supuestamente, no tiene efecto, y en la segunda el efecto está confirmado, y se comprueba.

Fase IV: Esta es la buena. Si hemos superado las fases anteriores, nuestro virus funciona. Es letal, y lo podemos controlar y orientar, modificando sus dosis para diferentes efectos, sin que nos llegue a nosotros. Así que ahora vamos a, por ejemplo, secuestrar un centro comercial en nochebuena, y soltar el virus, a ver que pasa. Si estuviesemos con un medicamento real, esta fase es el estudio de mercado. Se empieza a vender, y se monitorizan sus efectos, por si apareciese una reacción super-rara, en una de cada 100.000 personas, cosa que no se puede determinar en el laboratorio ni en los ensayos preclínicos. 

Y con esto hemos acabado. En estas tres últimas entradas habéis visto, pasito a pasito, el diseño, coste y realización de un nuevo medicamento, en este caso un virus letal. Este proceso, si os lo preguntáis, lleva años y años, y normalmente suele morir en la Fase II o III, que es cuando ya te has gastado toda la pasta y determinas que lo que has hecho durante los últimos 10 años no sirve para nada, y hay que volver a la banqueta, a las micropipetas y a los cultivos celulares. 

Por eso no es tan fácil que aparezcan nuevos tratamientos hoy en día. Antes, cogías a alguien por la calle que estaba malo y le inyectabas tu tratamiento, a lo Jenner con la viruela o Pasteur con la rabia o cogías judíos de un campo de concentración y les hacías perrerías médicas, aparte de las perrerías que les hacías no médicamente. Ahora está todo burocratizado para salvar vidas, y ganar millones (de dineros, no de vidas). 

Espero que estas entradas, con el tono humorístico de la conquistación mundial, os hayan servido para ver, por encima, lo difícil que es llevar a cabo un proceso científico, lo costoso que es, y los resultados, a veces frustrantes que da, aunque las alegrías son proporcionales a la frustración. 
Así que ya sabeís, queridos lectores, un poco más sobre el proceso interno de hacer ciencia. Espero haberos concienciado de la importancia (y lentitud) de este maravilloso campo. 

Nos vemos en la próxima entrada, la semana que viene!!!

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