lunes, 2 de noviembre de 2015

El cambio climático y la reaparición de virus ancestrales

¡Queridos lectores!

¡Sí, por fin! Tras tanto tiempo sin dar noticias retomamos la actividad del ViroBlog =)

Desde hace más de un siglo, mediante el acelerado desarrollo industrial, y la polución que éste genera para dar respuesta a todas las necesidades que los más de siete mil millones de habitantes de nuestro planeta requieren, hemos producido un desequilibrio en nuestro ecosistema. 

Como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero estamos observando cambios drásticos en nuestro planeta tales como ascensos de temperatura, fusión de los casquetes polares, aumento del nivel del mar, olas de calor, desastres naturales como tormentas, tornados, inundaciones y sequías, extinción de especies, pérdida en la biodiversidad de especies faunísticas y florales, destrucción de ecosistemas, aparición de enfermedades, inestabilidad económica y guerras.

Cuando se produce un cambio en el hábitat éste se traduce en un aumento de las enfermedades, por ejemplo la tala de un bosque deja al descubierto reservorios animales recónditos, además de las temperaturas cálidas que sufre nuestro planeta por el efecto invernadero, se crean las condiciones adecuadas para la diseminación de mosquitos, vectores de diferentes enfermedades ocasionadas por el virus del Nilo Occidental, la fiebre del dengue, chikunguña, la fiebre amarilla… entre otras, que ya no sólo se limitan a climas tropicales sino también a climas cálidos donde además de una ampliación en su distribución latitudinal, también lo hace de forma longitudinal.

Figura 1: Comparación de la longitud de Pithovirus con respecto otros virus gigantes
http://www.cea.fr/english-portal/news-list/new-giant-virus-discovered-in-siberia-s-permafro-159128

El voraz deshielo que asola la tundra Siberiana está dejando pequeños grandes infortunios, ya que se van desenterrando microorganismos, algunos desconocidos hasta el momento. Es por ello importante citar el descubrimiento que el grupo de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud liderados por Chantal Abergel y Jean-Michel Clavirie de la Universidad de Marsella (Francia), ha realizado recientemente de un virus procedente del permafrost de Chukotka (Siberia), llamado Pithovirus sibericum. Tras 30.000 años congelado se ha encontrado a 30 metros de profundidad y tiene características sorprendentes ya que su longitud es de 1,5µm, semejante al tamaño de algunas bacterias pequeñas por lo que desbanca en tamaño a los virus gigantes que hasta ahora conocíamos como Mimivirus, Mollivirus sibericum (encontrado este año 2015 por el grupo de la Doctora Abergel en la región de Siberia), Megavirus y Pandoravirus, cuyas medidas son 400-500nm, 500-600nm, 700nm y 1µm respectivamente (Figura 1 y 2).

Figura 2: La longitud en “nanos” ha quedado desfasada
 http://coretechnews.com/scientists-are-resurrecting-a-30000-year-old-virus/

Para conocer la virulencia de Phitovirus se descongeló y reactivó. Tras ello se introdujo en una ameba, Acanthamoeba, que se multiplicó cientos de veces (Figura 3), finalmente murió por rotura debido al ciclo lítico del virus apareciendo una nueva generación de virus. Según las observaciones del grupo de investigadores de Chantal Abergel, no supone un riesgo para las personas o animales. 

Figura 3: Una ameba infectada por Pithovirus sibericum, en la que se puede apreciar su morfología
 http://phys.org/news/2014-03-year-old-virus-permafrost-reborn.html

No obstante se plantea que este virus pudo infectar a los últimos Homo neanderthalensis ya que los últimos restos encontrados datan de hace 28.000 años y fueron encontrados en Rusia. Además Phitovirus podría aportar información sobre el origen de la vida en nuestro planeta Tierra y la evolución filogenética de los virus y células de aquella Era del Pleistoceno. Es importante cuestionarse ¿si proseguimos con este acelerado cambio climático cuantos nuevos viriones pueden reaparecer y activarse? ¿Cuántos de estos virus pueden ser nocivos para los seres vivos? 

El resultado de todos estos incidentes ocasionados por el ser humano y fruto de sus actividades deben de provocar una concienzuda reflexión colectiva. La extracción de combustibles fósiles, así como el uso industrial que se sustenta a partir de estos, ocasiona la máxima emisión de gases de efecto invernadero, teniendo como consecuencia la condenación a una sentencia para nuestro planeta. ¿Cuándo vamos a empezar a utilizar las energías renovables? Debido al capitalismo y su afán desmedido por comercializar y globalizar nuestro planeta, si se deja de producir movimiento económico no interesa poner en marcha dichas alternativas pese que sea a costa de dañar, de manera irremediable, nuestro planeta, nuestro hogar.

Es triste utilizar argumentos antropocentristas para causar una posible detención en las actuaciones nocivas que se llevan a cabo. Parece ser que si directamente no nos repercute como especie no le hacemos caso a lo cometido, es por ello por lo que es un momento idóneo para implantar una educación biocentrista. La educación es la mejor herramienta de transformación cívica y social que podemos inculcar a nuestros hijos e hijas. Ya lo decía Paulo Freire: “Enseñar no es transferir el conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción” prosiguiendo: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.

Empoderarse de valores que nos permitan proteger y conservar nuestro planeta es esencial para proseguir con nuestra supervivencia ¿o acaso nosotros somos nuestros propios agentes limitantes y tan siquiera podemos ver lo que estamos ocasionando en un futuro no muy lejano?

Por: Ismael Román Moreno, Máster de Virología - Universidad Complutense de Madrid

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