lunes, 10 de noviembre de 2014

El Peligro de la Noche: Primera Parte

¿Qué tal, queridos lectores? Parece que hace mucho tiempo desde la última publicación en esta humilde, divertido, magnífico y despampanante blog, pero nosotros somos como las malas hierbas, por mucho que las des por muertas, ahí estamos otra vez. 

Pero hoy no me voy a explayar con la introducción, porque hoy la entrada no la hago yo. Esta entrada es el hijo legítimo, buscado y querido de la colaboración del Master de Virología y el Grupo de Jóvenes Virólogos. Y la escribe uno de sus alumnos, Borja Fernández Retuerto. Sin más dilación, os dejo con su entrada:

En esta nueva entrada del blog os vamos a hablar de, como habréis supuesto al leer el título, los virus que transmiten los murciélagos. Antes de meternos en materia os daremos unos conceptos básicos sobre estos animales. 
Los quirópteros (orden Chiroptera) o murciélagos, son los únicos mamíferos voladores. El nombre Chiroptera proviene de proviene de dos vocablos griegos: cheir (ceir) = mano, y pteron (pteron) = ala. Están extendidos por todo el mundo, salvo la Antártida, y han ocupado diversos nichos ecológicos. 
Los murciélagos, como cualquier otra especie en la naturaleza, tienen su importancia ecológica; en especial, en la polinización y dispersión de semillas. Cerca de un 70% de las especies son insectívoras y la mayor parte del resto frugívoras; algunas se alimentan de pequeños vertebrados como ranas, roedores, aves, peces, otros murciélagos o, como en el caso de los vampiros de sangre. 

La clasificación actual de los murciélagos los subdivide en los megaquirópteros (Megachiroptera) y en microquirópteros (Microchiroptera). 
¿A qué no sois capaces de adivinar si es mega o micro?
Los megaquirópteros también se conocen como zorros voladores o murciélagos de la fruta, debido a su dieta a base de frutas. 
Los microquirópteros son los que se emplean la ecolocalización, de menos tamaño que los anteriores.

A continuación, vamos al tema de interés: los virus que trasmiten los murciélagos. Estos animales son portadores de numerosas enfermedades potencialmente reemergentes en el hombre y en otros animales. Los paramixovirus tienen su origen en los quirópteros y son responsables del sarampión, de las paperas y de numerosas infecciones respiratorias, entre otras, siendo estas unas de las primeras causas de mortalidad infantil en el mundo. Los investigadores identificaron 60 nuevas especies de paramixovirus. Pero sobre todo descubrieron que los murciélagos tienen formas genéticamente parecidas a los paramixovirus que se creían propios del hombre. La existencia de semejante reservorio animal compromete la esperanza de erradicar algunas enfermedades humanas, como el sarampión. Otros virus, como los fulgurantes Hendra y Nipah que hacen estragos en Asia y en Australia, también fueron detectados en estado de latencia en África.

La prestigiosa revista Nature publicó un artículo en 2013 en el que se describe un virus, al que han llamado WIV1, aislado de un murciélago de herradura en China, que es casi idéntico (95% de homología en su secuencia genética) al virus SARS. Y no solo guarda ese parecido tan elevado a nivel genético: también utiliza el mismo tipo de receptor celular (la molécula “llave” que abre la puerta de la célula al virus y permite que éste la invada y se multiplique en su interior), conocido como ACE2 (enzima conversora de angiotensina II). De hecho, ambos virus tiene una capacidad infectiva muy similar in vitro sobre células de distintos tipos de mamíferos, incluyendo células humanas. Los autores del artículo concluyen que WIV1 es capaz de infectar células humanas sin necesidad de adaptación previa y podría dar el “salto de especie” entre el murciélago y el ser humano sin necesitar un hospedador intermedio. 

Pero no solo los coronavirus tipo SARS o MERS parecen tener una vinculación con los murciélagos. Otros muchos tipos (o familias) de virus también poseen predilección por estos quirópteros, verdadero “reservorio ancestral” de ramas enteras del árbol de los virus. Las múltiples especies de murciélagos son el hospedador preferido del principal “pool” de los paramyxovirus (familia a la que pertenecen, entre otros, el virus del sarampión, o los más recientemente “emergidos” virus Hendra y Nipah), los Rhabdovirus (familia cuyo principal representante es el virus de la rabia, pero 
El Rhabdovirus de la rabia
que engloba igualmente a los demás miembros del género Lyssavirus, que incluyen a los causantes de la “rabia de los murciélagos“, transmisible al hombre y muy virulenta), y los Filovirus (virus Ébola, Marburg y similares), entre otros. Incluso muy recientemente se han identificado virus tan típicamente aviares, como los Influenzavirus tipo A, en murciélagos, concretamente dos nuevos subtipos, H17N10 y H18N11. Y quizá lo más reciente y sorprendente es el hallazgo en murciélagos de virus muy similares al virus de la hepatitis B humano. Por otro lado, lo que revelan todos estos hallazgos es que una gran parte del pool de virus de mamíferos podría tener su origen en el numeroso y complejo pool de virus de murciélagos, representando éstos una fuente de virus emergentes para las otras especies.

La infección por el virus Nipah (perteneciente al género Henipavirus) es una nueva zoonosis emergente que causa cuadros graves tanto en animales como en el ser humano. El huésped natural del virus son los murciélagos de la fruta de la familia Pteropodidae.
El virus Nipah se detectó por vez primera durante un brote de la enfermedad que se declaró en Kampung Sungai Nipah, Malasia, en 1998. En esta ocasión el huésped intermediario fue el cerdo. Sin embargo, en brotes posteriores de virus Nipah no hubo huésped intermediario. En Bangladesh, en 2004, las personas afectadas contrajeron la infección tras consumir savia de palma datilera contaminada por murciélagos fruteros infectados. También se ha documentado la transmisión entre personas, incluso en un entorno hospitalario en la India.

La infección por el virus Hendra es una rara zoonosis emergente que hace enfermar gravemente a los caballos y al ser humano. Se ha determinado que el huésped natural del virus son los murciélagos de la fruta de la familia Pteropodidae.
Sobre el Hendra 
El virus Hendra (perteneciente al género Henipavirus) se identificó cuando se declaró el primer brote de la enfermedad en Hendra, suburbio de Brisbania, Australia, en 1994. El brote afectó a 21 caballos y dos personas. A julio de 2008 se habían notificado once brotes, limitados todos ellos a la costa oriental de Australia. Se ha determinado que el caballo actúa como huésped intermediario, transmitiendo la infección al hombre en los contactos estrechos que se producen cuando son atendidos por estar enfermos o sometidos a necropsia.

En cuanto al virus de actualidad, el ébola, se sabe con cierta seguridad que son los murciélagos su reservorio. Nota del Master: Pero como tenemos una entrada preparadita ya en el horno sobre el ébola, os esperáis, no seáis curiosos, queridos lectores

Tal y como hemos visto, los murciélagos no son sólo esos mamíferos voladores que duermen de día en cuevas y lugares oscuros colgados bocabajo. No todos son vampiros, algunos cazan insectos, otros comen frutas. Lo que sí se sabe es que estos animales tienen unos de los sistemas inmunológicos más fuertes de entre todos los mamíferos; es decir, pueden ser portadores y reservorios de múltiples enfermedades sin que apenas manifiesten síntomas. Ello les convierte en potenciales transmisores de microorganismos patógenos que nos afecten a nosotros y a nuestros animales domésticos. La protección, precaución e investigación son de momento las únicas herramientas de las que disponemos para hacer frente a esta amenaza.


Y con esto, acabamos la entrada. Os dejo aquí al final una lista con la bibliografía consultadas para la entrada, que Borja Fernandez Retuerto se lo ha currado un montón. 



























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