sábado, 14 de junio de 2014

Todas las Cosas Buenas...

Como bien decía el título final de Star Trek, la Nueva Generación, "All Good Things... Come To an End", que para el que no sepa inglés, significa que todas las cosas buenas, antes o después, se acaban. Es triste, pero es cierto. 
Si os paráis a pensarlo, es la vida, es el día a día, y pasa con todo, desde las cosas grandes a las cosas pequeñas. Se acaba el cocido del plato, el helado del palo y el ciclo de la Selección Española de fútbol. Se acaba la financiación del laboratorio, las clases de la Universidad y la cerveza de la litrona. 

Todo se acaba. Así que, con todo el pesar de mi corazón, sólo os puedo decir una cosa...


... ¡Volvemos a escribir entradas!

¿Acaso pensábais que íbamos a dejar que esto muriese así, de repente? ¿Con la de cosas interesantes que ocurren en el mundo de los virus? No, lectores míos, nosotros somos como Michael Jordan, nos retiramos a jugar al béisbol para darnos cuenta que se nos da mucho mejor el baloncesto (la ciencia en este caso). 

Que esto del golf está muy bien... pero yo me vuelvo
a escribir entradas al blog
Y hablando de cosas interesantes, vamos a empezar esta nueva entrada (en casi un mes) con algo light, fácil de leer y, ante todo, antiguo. Que tenemos un montón de cosas atrasadas. 

En el segundo comunicado triste de hoy, he de deciros que hace un mes y algo se descubrió que los pingüinos tienen gripe. Gripe aviar. Lo divertido es que la gente de las noticias se sorprendió de que los pingüinos, un tipo de pájaro, tuviese gripe aviar. Aviar, de pájaros. 

Y mientras os quitáis de la cabeza la graciosa imagen de un pingüino estornudando, os voy a decir porqué es interesante descubrir que unos bichos que viven en la Antártida, rodeados de hielo, donde no vive prácticamente ningñun ser humano. Porque este virus, el virus de la gripe H11N2 difiere un montón de sus hermanos de otros continentes.

Según el artículo original, que lo podéis leer en este enlace, el virus detectado en los pingüinos tiene sólo dos segmentos (de ocho) en común con otros virus de la gripe. Si recordáis entradas pasadas, los virus de la gripe pueden recombinarse entre sí mendiante un proceso conocido como Genetic Shift o Cambio Genético, en el cual intercambian sus genes entre sí, dando un nuevo virus de la gripe. 
 
No estornudes ahora... no estornudes ahora...
Pues bien, que este virus de gripe A tenga seis segmentos que no coinciden con ninguna otra gripe aviar en el resto del mundo demuestra dos cosas: que la Antártida está más aislada de lo que muchos creen (incluso para las aves migratorias) y que el virus se ha quedado "evolucionando" en los pingüinos durante un montón de años. El virus queda aislado dentro de la misma zona y deja de intercambiarse con otras especies. Mientras el resto de virus del mundo tiene un montón de aves y diferentes receptores (caballos, murciélagos, humanos...) en la Antártida tiene pingüinos y ya, que nosotros sepamos. 

Pero, si el virus ha estado un montón de años dando vueltas por los mismos pingüinos... ¿Cómo es que no lo hemos detectado hasta ahora? Fácil, porque en invierno hace un frío que te cagas mucho frío en la Antártida. Esto quiere decir que las infecciones de H11N2 se producen en verano, cuando el hielo se descongela y el virus vuelve a quedar libre. Además, en el artículo postulan que otros animales que residen por allí pueden ejercer de reservorios, como pueden ser delfines o ballenas. Pero eso nunca nadie se lo había planteado...

A mí, personalmente, me gusta más la hipótesis del virus guardado en el hielo, porque da mucho más juego a lo del calentamiento global.

Así que, resumiendo, en el artículo de la gripe aviar en pingüinos, nos encontramos varias cosas interesantes: El esquema migratorio de la gripe es mucho más grande y complejo del que nos esperábamos; puede haber más animales infectables por gripe de lo que creíamos (como ballenas o focas); y es posible que los virus se puedan conservar congelados en el hielo. 

Con esto acabo, lectores míos, esta entrada de vuelta y vuelta que estabais leyendo. Ya sabéis, todas las cosas buenas se acaban. Las demás, simplemente, se echan siestas muy, muy largas

Hasta la próxima, lectores! Os prometo que actualizaremos cada semana, al menos una vez.

Postdata: Lo que yo no sabía, y me he enterado leyendo el artículo, es que los pingüinos, en verano, acumulan tal cantidad de heces que se puede ver desde el espacio. Vaya unos guarros...

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