domingo, 15 de junio de 2014

Hasta los Virus me Dan Hambre

Bueno bueno bueno... Parece que lo de ir volviendo a escribir entradas iba en serio eh...

Nos volvemos a encontrar, queridos lectores, y esta vez sin tener que esperar un mes. Qué puedo decir, si no que os echaba un poco de menos. 

Pero dejémonos de dulces sensiblerías, porque de dulces (más o menos) hemos venido a hablaros hoy. Veréis, hay una sociedad en este mundo que se dedica profesionalmente a buscar excusas para su comportamiento. Dicha sociedad se ha visto con un grave problema, la obesidad. No la obesidad de "ay mi niño que regordete está" mientras le coges los mofletes, si no la obesidad de no saber si vestirse con un abrigo o un paracaídas

Oiga, pero es que tengo un virus eh...
Frente a este problema encontraron dos soluciones. La primera era fácil, sencilla y económica. Cuidar la dieta, ir andando a trabajar, hacer deporte, comer sano, etc. Seguro que más de un infeliz fue a trabajar a pie en Nueva York a las 8 a.m. después de desayunar un bol de muesli con yogur natural y se encontró que en su tupper no había más que verde, con ramas y tomates. Todos hemos visto esa película y se llama American Psycho (y el que no la haya visto, que la piratee que la compre, que es un peliculón).

Atentados por dicha solución, decidieron recurrir a la segunda: Invertir millones y millones (y millones) de euros para descubrir qué hacía que la gente estuviese gorda, aparte de comer como cerdos. Y como tienen un montón de tiempo libre y un montón de dinero, fíjate tu por dónde, la encontraron

Y sí, el (probable) causante de la obesidad humana es un virus, el adenovirus 36. Esto lo lleva defendiendo un señor llamado Richard Atkinson, CEO de Obetech, una empresa que trata la obesidad. Pero se ha vuelto a poner de moda porque unos científicos checos han publicado un estudio que apoya dicha teoría. 

Los científicos y su precariedad laboral...
No se puede ni comprar un peluquín decente.
Dicho Adenovirus, de los que creo recordar no hemos hablado en este blog (veis, tantas cosas de las que hablar) se descubrieron en una niña en 1978, que padecía diabetes. Desde entonces, se ha determinado que infectan a células grasas, aumentando su tamaño y su capacidad de replicación. Es decir, te infecta, y te hace más gordo. 
Hasta el punto que, según el estudio de los checos, los niños obesos infectados por este virus eran más obesos que los niños obesos sin infectar. Alucinante. 

Investigando un poco más por google scholar, he encontrado que hay bastantes estudios sobre esto (aquí y otro), y que es un tema bastante interesante, por muy a excusa que pueda llegar a sonar... Además, parece ser que los Adenovirus 37 y 38 también pueden tener algo que ver en todo este asunto. 

Y hasta aquí llegamos con la entrada de hoy, lectores. Parece mentira que llevemos ya dos desde que volvimos de la Larga Siesta, pero vamos recuperando el ritmo. 

¡Nos vemos la semana que viene!

Postdata: la noticia está sacada de un notiweb pasado. Estamos poniéndonos al día, no nos lo reprochéis.

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